¿POR QUÉ FRACASAN TANTO LOS EQUIPOS?

Por Horacio Krell*

 

La invasión a la Bahía de Cochinos  fue una operación militar en la que tropas anticastristas, entrenadas y dirigidas por la CIA, intentaron invadir Cuba en 1961. La acción  fracasó en menos de 72 horas y la mayoría de los combatientes fueron capturados ¿Cómo pudo pasar si el plan fue diseñado por las personas más inteligentes de los EEUU?  Es porque eran brillantes individualmente pero fracasaron como grupo. Se creían invulnerables, suponían que la fuerza moral de sus ideales era suficiente, minusvaloraron la capacidad de los contrincantes, temían expresar una opinión diferente a la del grupo, no midieron las consecuencias ni los costos sino los beneficios y sólo consideraron los puntos de vista favorables.

Los grupos sobresalen porque las grandes organizaciones son muy lentas para la solución de problemas. La dinámica de grupos requiere coherencia para que los equipos de trabajo trabajen en equipo y para que funcione la asociación entre individuo, equipo, empresa y sociedad.

Para eso los premios no deben ser individuales, que las decisiones bajen desde arriba, no despedir gente ante el menor problema, que exista interacción y no sólo relaciones con el jefe, compromiso con los resultados más que con la tarea, liderazgo compartido y no líderes salvadores.

El capital social es el recurso del científico solitario, del capitalista sin ideas, del inventor sin dinero, del ejecutivo sin recursos. La clave es armar microorganismos sociales productivos. Como solos no podemos, debemos aprender a convivir en grupos que sepan trabajar en equipo.

Qué hay que aprender. Al actuar en grupo es inevitable que surjan los conflictos ¿Por qué si tengo razón no puedo convencer a nadie? ¿Por qué reacciono agresivamente cuando no tiene lógica? ¿Por qué interpretan mal mis intenciones? Vano es intentar comprender para quien no se conoce a sí mismo. Comencemos por entender cómo ingresamos la información al cerebro. Una cosa es la realidad y otra distinta es la percepción.

Los conceptos abstraen lo general de lo particular, pero una vez que los creamos se convierten en filtros con los que interpretamos la realidad. Debemos entender que son filtros falibles, como afirmar que “lo vi con mis propios ojos”, sin advertir que es sólo un punto de vista particular.

Campoamor dijo: En este mundo traidor nada es verdad o mentira, todo es según el color del cristal con que se mira. El subjetivismo, la arbitrariedad y el relativismo hacen que el pensamiento no sea un buen juez de lo que se percibe. Además existen los razonamientos falsos.

El pensador está limitado por sus creencias previas, por el olvido y por los datos que admite como verdaderos pero que son falsos.

La emoción deforma la percepción y es una guía poderosa pero primitiva. La racionalidad es teñida por los sentimientos y genera intenciones que luego producen las acciones. Identificar lo que uno quiere es primordial, quien no sabe a qué puerto desea arribar no consigue vientos favorables.

 Como no existe la inmaculada percepción y sí la racionalidad limitada, hay que dudar  sabiendo que se interpreta habitualmente a favor de uno mismo, condicionado por emociones incontrolables y por creencias, valores e impulsos egoístas formados en una sociedad competitiva.

Se hacen muchas cosas en forma automática. Se estima en cuántos minutos se  llega al trabajo, cuánta batería le queda al celular, cuánta sal  ponerle a la comida. Pero cuando nos corren  un poquito, trastabillamos. A nadie le gusta salir de la zona en la que se siente confortable.

Los pensamientos y las emociones se influyen mutuamente pero nos enseñaron que debemos ser racionales. Por eso hay aprender a identificar las emociones, a controlar los impulsos y a expresarlas correctamente. De la combinación entre pensamientos y sentimientos surgen las intenciones, las decisiones y los objetivos. Para dirigir la vida hacia lo que queremos fijamos objetivos y para alcanzarlos tenemos que actuar.

Conociendo nuestro modo de ser, al actuar en grupos, tenemos que tomar conciencia, considerar nuestra percepción  y nuestros pensamientos como relativos, compatibilizar nuestros objetivos con los de los demás, reflexionar sobre la experiencia y sobre nuestra propia conducta.

Incompetencias sociales. Hay profesionales incompetentes socialmente, aunque técnicamente bien preparados. No aprendieron a vivir en sociedad y a convivir. Generar lazos sociales es un activo intangible de gran valor. Proliferan técnicos que provocan rechazo. En sus contactos (sin tacto) 1 + 1 = 0, como en las parejas en conflicto. El primer paso es darse cuenta, el feedback con la realidad evita que un error se convierta en hábito. 

Principio de asociatividad. Una disposición para agruparse acompaña al hombre desde sus orígenes. La comunicación potenció la aventura humana y lo llevó a liderar el mundo. Del trabajo común surgió la fabricación de herramientas y el lenguaje, que perfeccionó al cerebro primitivo heredado del reptil y del mamífero. El trabajo en equipo construyó el lazo social. Adam Smith asoció productividad laboral y división del trabajo:

«Un obrero  adiestrado si trabaja solo,  apenas  hace un alfiler al día. Pero si uno estira el alambre, otro lo endereza, un tercero lo corta en trozos iguales, un cuarto hace la punta, etc,; un pequeña fábrica con, diez personas podían hacer cada día más de 48.000 alfileres.

Inteligencia social. Es un error formar equipos con amigos o recomendados. El amiguismo impide armar grupos de alto rendimiento. Los equipos que valoran el mérito integran la diversidad. Incorporan creativos que generan las ideas, analíticos que elijan las mejores, ejecutivos que las concretan, socializadores que tejen lazos internos y externos. Así el todo resultante es superior a la suma de sus partes. Como en el ajedrez somos piezas del tablero social en interacción con las reglas del juego. Un peón puede ganar una partida y una neurona vale más si está bien conectada.

Toda organización se especializa para lograr su misión. Eso puede generar el error del especialista que tiene un martillo y que, por eso, sólo puede ver el clavo. Inteligencia emocional es aprender a manejar las propias emociones y saber administrar las relaciones con los demás. Ambas implican la posibilidad de concretar alianzas estratégicas internas y externas. La unión hace la fuerza.

Roles de equipo. Debe haber un peso equilibrado entre los roles personales de cada integrante del equipo. Desde el punto de vista mental tenemos al individuo creativo que genera las ideas,  al especialista que domina el saber sobre lo que el grupo produce y al evaluador que es el que elige la mejor opción. Entre los roles de acción están el impulsor que incentiva el cambio y elimina discordancias, el implementador que ejecuta el plan, el finalizador que logra que las cosas se hagan. Entre los roles sociales están los del cohesionador que intenta lograr la unidad del grupo, el investigador que busca recursos nuevos y el coordinador que ensambla las acciones de todos para cumplir las metas.

Equipo que gana no se toca. Toda vez que algo se aprende y funciona la tentación es dejarlo en piloto automático, sin cambios. Se repite la rutina sin considerar alternativas. Pero muchas veces nada fracasa tanto como el éxito, como cuando no se advierten las innovaciones que lo superan.

Equipos ganadores. Tienen metas realistas y positivas. Los perdedores siguen fines imposibles o difusos y se preocupan más por no fracasar. Los ganadores planean, están bien equipados, se concentran, administran el tiempo, las prioridades y aprenden en forma continua. Los perdedores van a la guerra con hondas, viven apagando incendios, se paralizan y caen en la inacción o la ignorancia. Los equipos ganadores comparten una visión, hacen todo lo necesario, armonizan diferencias, saben escuchar y se quieren. Los equipos perdedores son primero yo, tienen agendas ocultas, miden cada aporte, discuten sin método. En un equipo ganador el líder señala la visión y ayuda a concretarla. Propone etapas fáciles de alcanzar, crea un círculo virtuoso de pequeñas victorias. Los equipos perdedores reúnen gente por amistad, familia o recomendación. Los ganadores equilibran roles técnicos con los de equipo, que apuntan a las relaciones y al sujeto. Un equipo donde todos son iguales no funciona. Si todos somos creativos nadie hará el trabajo, sólo calentaremos la pava. Deben co-existir creativos generando las ideas, analíticos que elijan las mejores, ejecutivos llevándolas a la práctica y socializadores que vendan lo que el grupo produce. Cada individuo es único e inimitable y tiene su misión.

El peor pecado social. El Programa PISA  de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), evalúa las aptitudes de los jóvenes de 15 años para saber si el sistema educativo prepara para los  desafíos y para participar en la sociedad del conocimiento. Las pruebas se toman a 400.000 alumnos para verificar la eficacia de las políticas educativas. La UNESCO propone la Educación de calidad para todos. La gran confianza depositada en el Estado como articulador de políticas educativas hicieron que Finlandia, Corea, Canadá, Nueva Zelanda,  y Australia, entre otros, se posicionaran entre los mejores. Sus estudiantes pueden analizar datos, evaluar puntos de vista y comunicar argumentos con precisión. En cambio, los ubicados en las últimas posiciones no saben usar el conocimiento. Para articular el poder individual y social hay que lograr que la gente acceda al poder inteligente y hacer de la educación política económica, política social y política de estado. El recurso mayor es la gente y el mayor pecado social es no saber cómo educarla. La miopía del futuro no es sólo un fenómeno neurológico, la sociedad también la padece cuando elige la satisfacción inmediata e hipoteca su destino. Para evitar la miopía social la educación debe enseñar a proyectar el porvenir.

La educación integra, socializa y genera igualdad de oportunidades. La medida del funcionamiento del lóbulo frontal de la sociedad es tomar  decisiones colectivas que se adapten al momento y que vayan mucho más allá, para poder ver con nitidez el futuro.

Técnicas de resolución de problemas. Los grupos son mejores para estudiar los problemas porque de ellos surgen más ideas que las de un pensador solitario. Las etapas de la inteligencia creativa son:

PREPARACIÓN: un estado de insatisfacción ante un problema. INCUBACIÓN: el problema ingresa en la esfera del inconsciente y su trabajo se hace invisible. ILUMINACIÓN: la solución aparece acompañada de excitación. VERIFICACIÓN: comienza el análisis.

Técnicas estimulantes de la inteligencia creativa. Poder Romper con las reglas. Desafiar una regla amplía la búsqueda de alternativas. Aprovechar los sueños: la información circula con menor represión. Para tener una buena idea, se requieren muchas.

Técnicas de inteligencia creativa: la creatividad por resultados: (son las que siguen al problema).

Brainstorming (tormenta de ideas): se busca la cooperación e interacción, suprimir el juicio lógico y  la producción cuantitativa. Sinéctica: es una técnica que procesa analogías. Destrucción creativa: Si continuamos haciendo lo que siempre se hizo, se vuelve obsoleto. Pensamiento lateral: evita la unilateralidad de la lógica con una cuota mínima de alternativas.

Métodos exploratorios de la inteligencia creativa: (ante la falta de problemas). Análisis morfológico: explora las variables  relevantes de un problema por combinación.  Escenarios: es una técnica que trata de anticipar las tendencias del futuro. Creatividad por buena fortuna: el azar favorece sólo a las mentes preparadas. Arquímedes aprovechó la caída de agua al sumergirse dormido en la bañera para hallar la solución al problema de la corona del rey y la manzana que cayó en la cabeza de Newton le permitió formular la ley de gravedad.

Los problemas y los roles de equipo. Para utilizar armas de fuego la fórmula militar es: ¡preparen, apunten, fuego!

La etapa de preparación implica investigar y obtener información sobre cuál es la mejor arma a utilizar para solucionar el problema. Implica comprenderlo, analizarlo y seleccionar alternativas. Apunten significa elegir la mejor alternativa, tomar la decisión y generar el plan de acción. Fuego es la acción de poner en marcha la alternativa elegida y controlar la ejecución. Cada miembro del equipo puede tener un rol diferente, están los que les gusta analizar el problema (el creativo, el que busca recursos, el cohesionador). El exceso de análisis genera parálisis y por lo tanto aleja de la acción. El extremo opuesto está en los que disparan sin haber apuntado y por lo tanto van a errar el tiro. Por eso es conveniente que en el equipo aparezcan el evaluador, el especialista y el implementador, en la fase del apunten y el impulsor, el finalizador y de nuevo el implementador  cuando se decida hacer fuego. En todas las etapas se requiere la presencia activa del coordinador del grupo.

Lo que crea más inconvenientes a los equipos de trabajo son las cosas que tienen por seguras más que las que se ignoran, por eso es necesario el equilibrio. La fórmula más adecuada es actuar como hombres de pensamiento y pensar como hombres de acción.

*CEO de Ilvem, mail de contacto horaciokrell@ilvem.com

 

 

 

 




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