Dr. Horacio Krell fundador de Ilvem


Para solucionar sus problemas los griegos recurrían al oráculo de Delfos, no se creían autosuficientes y buscaban su ayuda. El oráculo indicaba todo con signos y el visitante tenía la libertad para indagar, no con arbitrariedad o capricho, sino interpretando la señal que emitía.

El rey Creso antes de la guerra con los persas le preguntó si tendría éxito y el oráculo contestó: "Destruirás un imperio". El rey interpretó mal la señal y el imperio destruido fue el suyo.

En la actualidad es la realidad la que brinda las señales, el problema es saber interpretarlas y decidir. Cuando Sócrates decía: “sólo sé que no sé nada” expresaba que su sabiduría no se basaba en tener conocimientos sobre lo que le preguntaban, sino que se declaraba ignorante.  Sócrates no se demostraba como portador del saber, sino con la voluntad de aprender. Nadie posee la verdad absoluta,  pero puede tener la disponibilidad y la voluntad de aprender y adquirir conocimientos de diferentes temas. Es mejor asumir la duda, que hablar sin saber.  

Aprender debería ser una forma de vida y admitir que no se es bueno en algunas cosas pero querer mejorar cada día y ampliar el conocimiento a través de las ideas de otras personas.  

El ignorante cree saberlo todo y tener la razón, el sabio reconoce que tiene mucho que aprender, y busca nutrirse del saber que poseen los demás, con el objetivo de ampliar sus conocimientos y ganar nuevas perspectivas dado que un tema puede verse de distintos puntos de vista

Las informaciones que dicen que algo no ocurrió son interesantes. Hay cosas que sabemos que sabemos, hay otras que sabemos que nos son  desconocidas. Pero también hay algunas desconocidas que desconocemos, y también las que ni siquiera sabemos que no sabemos.

Este cuarto cuadrante del conocimiento es clave para la creatividad.

La canción "Pero qué cintura!" de Kohansen dice: "Hay cosas que sé / y hay cosas que no sé / y hay cosas que no sé que sé / y hay cosas que no sé que no sé". Alude a categorizar el saber.  

Lo que no sabemos que sabemos es lo intuitivo que nos da la experiencia sin advertirlo.  Es en lo que no sabemos que no sabemos, donde ocurren las epifanías y los descubrimientos,  como manifestación o aparición repentina, donde se manifiesta la esencia o el significado de algo.

Los momentos de epifanía suelen resultar de un proceso infructuoso de búsqueda. De manera inesperada surge la pieza que permite armar el rompecabezas. A veces algo insignificante, ilumina un escenario profundo y revelador que viene acompañado de sorpresa y plenitud,  que se vive como la recompensa que uno merece luego un largo periodo de búsqueda.

La literatura empresarial está llena de casos del efecto ahá  y del momento eureka, que han impulsado grandes innovaciones que dieron la respuesta a los desafíos enfrentados.

Un sueño generó el “Principio de Arquímedes”: todo cuerpo sumergido experimenta un empuje igual al peso del líquido que desaloja. El monarca Hierón entregó a un joyero oro y plata para hacer una corona. Pero desconfió de su honradez y pidió a Arquímedes que la viera, pero  no encontraba solución, con sus conocimientos físicos y matemáticos. Un día al dormirse en la bañera, el agua se derramó y le produjo una asociación repentina. Se despertó sobresaltado y dedujo que ante la resistencia del agua el cuerpo parece pesar menos. Tal fue su excitación que salió desnudo al grito de ¡Eureka! ¡Lo encontré! Pesó la corona  comprobando que su densidad no era la que hubiera resultado si el joyero hubiese usado todo el oro y la plata.

El proceso Eureka surge de un conocimiento apasionado y hasta obsesivo de análisis, mucha perseverancia y tolerancia al error ante un camino sin salida, y epifanías que surgen cuando se relaja la atención del hemisferio izquierdo dominante: (en el sueño, en la ducha, en el colectivo)

En la literatura de innovación existen  objetos fuera de lugar y tiempo. Son objetos raros hallados en contextos inusuales, que desafían la lógica de la historia tradicional.

La idea de encarar los temas desde otra perspectiva y comprobarlos  con experimentos, muestra que por ciertas estructuras mentales, tendemos a deformar los diagramas con las copias.

Jorge Odón no es obstetra sino mecánico, pero desarrolló un dispositivo para facilitar los partos. Pensó que, ayudar en un parto es un problema mecánico: quitar piezas difíciles sin que se dañen.  Todo comenzó en su taller mecánico. Jorge observó un desafío que consistía en sacar un corcho de una botella de vidrio vacía sin romperla. La forma en que uno de sus mecánicos lo sacó (utilizando una bolsa de plástico) fue el disparador de su idea: el mismo mecanismo podía utilizarse en los partos, para  sacar al bebé cuando se complica el parto.

Abordar una dificultad desde un ángulo distinto es un "vu déjà": al revés que un déjà vu (sentir que algo nuevo ya fue experimentado), y alude a una mirada fresca y distinta sobre un bloqueo antiguo. La solución llega desde las aguas más profundas del cuarto cuadrante del conocimiento

El buen oído. Tenemos dos orejas y una sola lengua, es para escuchar el doble de lo que decimos. El que no es escuchado no participa ni se compromete con los fines que se desean promover. Se puede hablar sin decir, oír sin escuchar, atender para retrucar, para ignorar o para fingir. Muy poco de la comunicación es de naturaleza verbal, la mayor parte es gestual.

Por eso se detecta más la verdad por lo que se hace que por lo que se dice.

Una ética para la disputa. Hay diálogos entre sordos o por intereses generadores del doble discurso entre pensar y decir, y de modelos defensivos que reprimen la verdad. Tomar conciencia facilita el diálogo constructivo, coherente y verificable. Porque más allá de la verdad están los deseos del hombre de autoestima, confianza, competencia y realización.

Conócete a ti mismo. Sócrates fue hijo de una partera y  partero de las almas. Preguntaba: ¿qué es la belleza?: y refutaba con preguntas, ¿qué hace que lo bello sea bello? Las respuestas eran cada vez más breves hasta que el otro reconocía su ignorancia. Sócrates dijo "sólo sé que no se nada", era partero de ideas pero no podía dar a luz: cada persona lo hacía "conociéndose a sí mismo".  Hoy el acceso está obstruido por conflictos no resueltos. El buen oído de la voz interior permite saber lo que se quiere, que es la base de la motivación.

Quien no escucha vende productos, el que escucha vende soluciones.  Se recuerda el 5% de lo que se escucha, el 20% de lo que se ve y el 90 % de lo que se hace. Para que no se escape por un oído lo que entra por otro, hay que escuchar activamente, haciendo de la escucha un acto. 

¿Cómo preguntan los que saben? Volvamos al maestro del buen oído: Sócrates lograba el milagro de procrear el conocimiento.  Cuando la lógica  paralizaba el pensamiento, de su pregunta inductora el alumno extraía el conocimiento de sí mismo. 

La memoria se aplica al pasado y como un problema es algo nuevo, recurrir a la historia traba la solución. Einstein dijo que no se puede resolver un problema con el pensamiento que lo provocó. Se necesita una idea. Inteligencia es la capacidad de resolver problemas y adaptarse a situaciones nuevas. Es entender el problema, inventar la solución y actuar en consecuencia. Problema suele tener una connotación negativa, pero una vida sin problemas sería aburrida. Y no saber resolverlos los convertiría en una maldición.

THINK. La intuición es una idea repentina. El hemisferio derecho tira pelotitas pero el izquierdo domina y tiende a rechazarlas. Para Bernard Shaw la persona razonable se adapta al mundo y la irrazonable adapta el mundo a sus ideas. El progreso depende de la persona irrazonable. El cartel THINK es un error. Nadie puede ser obligado a pensar sin un problema.
Conocimiento y Creatividad. Recorren juntos cuatro caminos nunca antes recorridos:
1-Preparación. La creatividad comienza con el problema. Debe estar al alcance intelectual del sujeto.  Descubrir un problema, a veces, vale tanto como su solución. Hay que estar especializado en un área para detectar que un hecho es extraño y poder definirlo
2-Incubación. Nadie puede decir: espérenme un ratito que vuelvo con la respuesta. La solución comienza a gestarse en el plano inconsciente mediante asociaciones invisibles mucho antes de que lleguen a la conciencia. No se trata de un estímulo que genera la respuesta sino de un proceso. Hay una transferencia de relaciones conocidas que se aplican a otras desconocidas.
3-Iluminación. La solución nace de la variación de alguno de los momentos críticos de la situación. Al reestructurar los datos se descubren relaciones inéditas. Hay asociaciones en sistema cerrado sólo dentro del sistema y abiertas para recibir ideas de otros ámbitos.
4-Verificación. Cuando la novedad es valorada como creativa y trasciende a lo conocido, se inicia el proceso de innovación. De cada 60 ideas sólo una se convierte en realidad. Es valiosa, verdadera, útil, satisface las exigencias planteadas y posee una coherencia interna y externa.
Los modelos mentales. Un comportamiento inteligente se caracteriza por una operación de pensamiento, un contenido y su resultado. Los modelos mentales son como un cristal deformador que actúa a nivel inconsciente y no es sometido a prueba. Para superarlo hay que reflexionar, lo que evita ir de lleno a la conclusión sin tomar conciencia del proceso. Los síntomas son: baja capacidad de escucha y poca tolerancia a indagar otras posibles soluciones.
La escalera de inferencias. La mayoría de la gente no recuerda de dónde salieron sus creencias ni por qué salta tan velozmente a la cima de la escalera. La repetición fue creando los prejuicios.  La solución es llevar a la superficie el pensamiento automático caracterizado por tener la certeza de que  su creencia es verdadera, de  que está basada siempre en datos reales y evidentes y que son esos los que siempre  selecciona.

Para evitarlo hay que comprender el mecanismo que saca conclusiones de los datos, hacerlo visible, analizar los argumentos e indagar los argumentos de los demás.
La columna izquierda. El doble discurso es una discrepancia entre el dicho y el hecho. Es inconsciente y se forjó desde la infancia con la cultura del ejemplo familiar: “haz lo que yo digo pero no lo que yo hago” y con la autocomplacencia: “tú eres obstinado, yo soy perseverante”.

Así crece un modelo mental defensivo de no decir lo que se piensa y ocultar las emociones, que producen una incongruencia entre el sentir, el decir y el hacer.

Si bien protegen alteran la causa del problema, impiden aprender y corregir errores: sobreprotegen y disminuyen la efectividad. Protegerse de racionalizar, negar, seleccionar e ilusionarse, requiere estar atento. Para practicar hay que elegir el problema a tratar  y anotar en la columna derecha lo que se dice y en la izquierda lo que se piensa.
Equilibrio entre alegar e indagar. Para mejorar el alegato diga lo que piensa y explique sus premisas  haciendo explícito su razonamiento. De ejemplos pida la opinión de los demás para que ellos exploren su modelo. Solicite ayuda.
Para mejorar la indagación pregunte a la persona con la cual discute que es lo que la lleva a esa conclusión y cuáles son sus ideas y argumentos.
Creando escenarios.  Es una técnica para anticipar las tendencias y orientar decisiones estratégicas. El modelo prospectivo se nutre de las latencias para pergeñar objetivos que sean hijos de la interioridad. Tiene límites naturales y otros artificiales surgidos de los modelos mentales. Reflexionar sobre los ferrocarriles en el 2080 limita la imaginación porque el mismo título presupone que existirán en dicha época.
El tema a futurizar parte de lo real, plantea la necesidad más que cómo se resuelve hoy y abre los límites para no excluir nada. Para salir de lo habitual conviene usar analogías directas con el tema, que tengan un carácter extraño: “Un átomo es como el sistema solar”. La relación del electrón con su núcleo es como la de los planetas con el sol.  La analogía personal  dramatizar lo que se siente, como si uno fuera la cosa. La analogía simbólica es la síntesis analógica de lo significativo. En el juego analógico (sinéctica)  se busca una analogía directa con el problema.
Sistemas auto-regulados. Como el futuro no existe debemos inventarlo y retroceder por los pasos necesarios para producirlo. La retroacción negativa (feedback) corrige la discrepancia entre la situación actual y el estado deseado y el resultado activa o inhibe la conducta. La proacción anticipadora (feedforward) compara el estado deseado con la visión, la discrepancia no existe todavía. Un sistema auto-regulado integra Feedback para reaccionar ante el suceso y Feedforward para anticipar el futuro y que las expectativas generen las acciones.

El hombre integra  pasado, presente y futuro, para que su presente lo lleve al futuro deseado. Desde lo objetivo las acciones dependen de la educación que se ha recibido, de la presión social o de los instintos.  Desde lo subjetivo la causa son las elecciones que se hacen.

Uno es libre para decidir pero no puede evitar el efecto de sus decisiones.

Sólo sé que no se nada, dijo Sócrates y Séneca afirmó que no existen vientos favorables para el que no sabe a dónde quiere llegar.

Lo importante es entonces saber lo que uno quiere y plantearse luego estas preguntas estratégicas: “¿Dónde estaba ayer?,

¿Dónde estoy hoy?, ¿Dónde quiero estar mañana? y ¿ Qué es lo que haré para conseguirlo?”




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