Autor Dr. Horacio Krell fundador de ILVEM


Platón ocupó un puesto en el Gobierno de Atenas, cuando el grupo “Los Treinta” destituyó a un gobierno corrupto. Al principio funcionó pero luego el derrotado le pareció de oro.

 

Lo intentó de nuevo. Platón participó en varios gobiernos y regiones, fue esclavo, vendido y rescatado. Defendió siempre sus ideas, corrió riesgos y dejó muchas enseñanzas que hacen reconocer su grandeza, en sus pensamientos y en la puesta en práctica de los mismos.

 

Cómo deber ser un gobernante.  Para Platón un presidente debe conocer de tendencias mundiales, de negocios y su evolución, de equilibrios económicos, de superar la restricción de los recursos, de cumplir las normas, de la educación del futuro, de ciencias y su importancia, de creencias y religión. Aprendamos de Platón, que vivió hace 2400 años a defender sus ideas.

 

Hoy la educación no es política de Estado. Las leyes sobre educación no se cumplen y eso incentiva el fracaso de estudiantes argentinos en las pruebas internacionales. Es el Estado el que no cumple la norma del 2006 que establecía que el costo educativo debía llegar al 6% del PBI.

Sólo en el 2015 se llegó a esa cifra, se venía cumpliendo, pero empezó a bajar. Hoy está en el 5,1%. La primera reacción es preguntarse por qué que no cuidamos la educación. ¿Cómo proyectarnos al futuro, en la era del conocimiento? No todas las provincias actúan igual, pero en el conjunto, esa fue la actitud. Ahora, la suspensión del pacto fiscal estaría garantizando llegar al 6% del PBI en educación para todos los alumnos del país. ¿Será cierto o no?

 

La inteligencia social.  Un país inteligente brinda igualdad de oportunidades. Finlandia detecta el genio interior de cada niño e introduce su preferencia en el programa de estudio. El alumno es protagonista de su aprendizaje. La educación es el reflejo de la sociedad en que se vive y el índice Gini que mide la pobreza es bajo allí. Finlandia es líder en tecnología y educación, eso alienta a su gente a superarse. Hace de la lectura un ejercicio permanente de aprender, disfrutar y cultivarse, mientras compatibiliza los valores republicanos con los individuales de honestidad, lealtad y confianza. Es un país donde se puede ser uno mismo respetando al otro y el desarrollo de la persona es el objetivo de su educación. La experiencia enseña que la mejor época para aprender es la infancia. El maltrato incide en la adultez y en la sociedad. Por eso hay que evitar la pedagogía dura, la de abusos, ofensas y  castigos y abandonar esa pedagogía que en nombre del amor, manipula y extorsiona. El niño es el padre del hombre y para garantir el futuro de la humanidad  la educación debe armonizar el querer y la eficacia para poder materializarlo.

 

Finlandia dijo: somos demasiado pobres como para no invertir en educación. Y  convirtieron a la educación en política de estado. El maestro es la estrella de la sociedad. Para serlo hay que tener título universitario y para estudiar no hay que ser rico, hay igualdad de oportunidades. 

 

Hoy sólo leemos en pantallas. La pruebas internacionales PISA muestran que más del 50% de los argentinos de 15 años no comprenden lo que leen. Pero, ¿qué significa leer hoy? Entre 2009  y 2018, el acceso a banda ancha móvil se triplicó en los países de la OCDE. Hoy llega al 109,7% de los habitantes, con más de una conexión por habitante. ¿Cómo afecta a la lectura?

La explosión de la banda ancha móvil (internet en el celular) modificó la lectura. Y tanto que cambiaron el modo de evaluar cómo comprenden, usan, reflexionan e interactúan con los textos. En 2009 se partía de la idea de que hay una lectura tradicional en papel y otra en pantallas. Hoy hay un solo tipo de lectura y es en pantalla: es en hipertexto, con múltiples fuentes.

Algún alumno podrá leer en papel, pero el test apuntó a conocer la capacidad que tienen los alumnos para localizar información digital, interpretarla y reflexionar sobre el contenido.

Comprender lo que leen es mucho más que sacar conclusiones. Es entender el contexto en el cual se escribe y su relación con otras narrativas. Un joven necesita ciertas habilidades para prepararse para el mundo del trabajo o la universidad. Los argentinos no llegan al nivel básico.

Derrumbe y escalada.  Del 62,5% de alumnos de 15 años que leían diarios en papel en 2009 se pasó al 25,4% en 2018. De 58,9% que leían revistas en 2009 se pasó a 18,5%. La lectura de e-mails cayó: de 83,9%  a 65,9%. Lo que no para de crecer es la lectura de chats (tipo WhatsApp) que ahora llega al 93,1%, las noticias online al 79,7%, y la información práctica online al 84,1%. Los chicos leen, pero eso es lo que leen. Y sobre esto hay que trabajar.

Neurociencias y educación. Hay que trazar un puente entre neurociencias y la educación, entre el cerebro y la escuela: que el medio más eficaz inventado por el hombre para el aprendizaje.

Si resucitara un médico del siglo pasado e ingresara a un quirófano se sentiría perdido entre computadoras, luces, ruidos, imágenes y robots que hacen invisible al paciente. La medicina se transformó con la computación, bioingeniería y la biología molecular. Si resucitara un maestro, estaría a gusto con las aulas de hoy, sus pupitres, gradas, pizarras y sus clases magistrales.

¿Qué es aprender? Los cuatro pilares. Aprender es construir un modelo mental del exterior, llevarlo al interior y construir circuitos cerebrales a partir de eso. Todo cerebro tiene el mismo algoritmo de aprendizaje, es el mejor que conocemos. Cualquier bebé posee una súper computadora y la escuela debe identificar los cuatro pilares que potencian el aprendizaje.

Alternar aprendizaje y sueño. El sueño es un pilar porque permite repasar lo aprendido. En el hipocampo, las neuronas que descargan de noche, lo hacen 15 veces más rápido al dormir, repasando lo que se aprendió. Por eso conviene distribuir el aprendizaje en varios días.

Cantidad y calidad del sueño. Según la Academia de Pediatría precisan12 horas por día los niños pequeños y triplican al adulto en el beneficio del sueño profundo. Porque hacen replay de lo aprendido y al despertar tienen más conocimiento que cuando se fueron a dormir.

Prestar atención. Es el segundo pilar del aprendizaje. El cerebro selecciona y amplifica lo que recibió y así evita la distracción. En lo que pone atención lo amplifica y en lo que no lo diluye. Hay que prestar atención a lo que se debe aprender. Si presta atención a A no puede atender a B.

La escuela no debe competir con un mundo que híper estimula, sólo tiene que dar un lugar sin distractores que permita concentrarse. Las aulas muy decoradas evitan que el chico se enfoque. En Francia, el gobierno decidió prohibir los celulares en las escuelas. Hay software pedagógico para el aprendizaje, pero no son Facebook ni Twitter. Ellos están diseñados para atrapar la atención y crear adictos; no para enseñar. Desean atrapar tu tiempo y venderlo a los anunciantes.

La atención es el principal predictor del aprendizaje. Hay dos formas de enseñar a leer: enfocada en las letras o en la las palabras. Se llaman método fónico y global. Cuando se enseña con el método global se activa el hemisferio derecho, un circuito equivocado para aprender a leer. El estímulo y el ambiente es el mismo, pero el enfoque de la atención cambia cómo aprendemos. Enfocando la letra se aprende en forma eficiente y enfocando en la palabra no. El docente debe llevar la atención del niño hacia el nivel que tiene que prestar atención para poder aprender.

Dispositivos para medir la atención en clase. No es necesario saltar de neurociencias a pedagogía, basta con psicología, sociología y el estudio de la conducta. El maestro no necesita saber dónde sucede un proceso cerebral, tiene que saber usarlo para que funcione mejor.

La formación docente no brinda herramientas. Sin información hay neuromitos que creen los docentes, que el cerebro es una pizarra en blanco que hay que llenar. O que los hemisferios funcionan de modo diferente, cuando en realidad colaboran de modo flexible. Otro mito que todos los chicos son distintos. No es verdad. Todos tienen la misma arquitectura de la especie humana. No es verdad que un chico tiene más capacidad visual. Hay métodos que funcionan mejor, y aprenden mejor a través de metodologías multimodales. Los otros pilares del aprendizaje son  el compromiso activo y la retroalimentación y la devolución de los errores.

Es esencial que el alumno esté muy motivado, que sea curioso, y que esté proyectando hipótesis constantemente. Y que, después, le den una devolución sobre si eran correctas o no.

Las condiciones sociales distintas. Un pobre tiene menos vocabulario y desconoce muchísimas palabras. Hay investigaciones que muestran que, a los chicos cuyos padres les leen cuentos habitualmente, tienen mejor organización del hemisferio izquierdo del cerebro, en particular del fascículo arqueado: un circuito importante para la adquisición del lenguaje.

Falta para que inteligencia artificial imite al cerebro. La forma en que el niño aprende es mucho más parecida a cómo trabaja un científico, produciendo hipótesis, refutándolas, y creando teorías sobre cómo funcionan las cosas. Esto lo hace en forma mucho más rápida. El cerebro del niño es mucho más capaz de extraer la información relevante.

Aporte de las neurociencias en Francia. Están creando un Consejo Científico para la Educación con 24 científicos que colaboran en diferentes temas. Lo primero es ayudar a la capacitación de los docentes, dándoles aspectos esenciales de la psicología más que de las neurociencias. Hay que brindarles métodos de enseñanza: cuáles sirven y cuáles no. Esto requiere experimentación. Están creando un enfoque de la educación experimental. A los niños se los evalúa con un criterio amplio, a principios de primer año, a la mitad y al principio del segundo. El docente tiene información variada sobre sus habilidades en fonología, léxico, aritmética. Si el chico tiene una necesidad especial en algo se interviene de inmediato con una “respuesta de intervención”. Se aplica en toda Francia y es único en el mundo. Ya van por el segundo año y logran efectos positivos. Cuando el docente se fija en el test, se sorprende con lo que ve. Una de las pruebas era la recta numérica, muchos chicos no podían ubicar el número.

Investigación sobre neurociencia y educación. Se sabe mucho sobre el cerebro, pero falta la conexión con la educación, y eso no es trivial. Un miembro del consejo es Esther Duflo que acaba de ganar el premio Nobel de Economía introdujo la idea de controles azarosos en la educación como se hace en Medicina. No es tan importante saber lo que pasa en el cerebro, o las neurociencias, sino la psicología. Encanta la neurociencia, pero no significa que deban pasar por un escáner de resonancia porque lo que importa es el trabajo sobre los circuitos cognitivos.

Argentina sigue descendiendo en América Latina en las pruebas PISA: en el país más de la mitad de los alumnos de 15 años evaluados no es capaz de entender lo que lee. Estas pruebas miden la capacidad de comprender, resolver y comunicar situaciones del “mundo real”. Argentina quedó 63 sobre un total de 77 países. La prueba, que evaluó a 14.546 alumnos de 458 escuelas públicas y privadas, determinó que el 52% de los estudiantes participantes no puede identificar la idea principal en un texto, encontrar información basada en criterios explícitos, ni reflexionar sobre el propósito y la forma de los textos cuando se les pide que lo hagan.

Un 25,7% apenas alcanza esa comprensión básica. Y sólo el 1% obtuvo los mejores resultados.

 

En Matemáticas, 7 de cada 10 no pudieron resolver un cálculo sencillo. La comprensión lectora refiere a mucho más que disfrutar de manera cabal de la lectura de un clásico o de acceder a un título o a un empleo de buena calidad. Tiene que ver, directamente, con la capacidad para manejarse en la vida. Uno de los ejercicios consistía en interpretar un texto, el cartel de un supermercado, que advertía sobre el potencial riesgo que entrañaba para personas alérgicas al maní el consumo de un tipo de galletitas. Uno de cada dos chicos no supo comprender la advertencia. Extremando el razonamiento, podría haber llegado a poner en juego su vida. Un estudio determinó que la mitad no distingue entre publicidad e información en la Web; 8 de cada 10 elige la primera página y usa una sola sin comparar con otras y elige “el sitio más conocido” sin distinguir fuentes y guiándose por su popularidad. Al analizar la causa parece que los chicos no tienen el hábito de lectura porque es algo que no está instalado en la enseñanza. Tampoco se estimula el uso de la tecnología con un sentido crítico, promoviendo, por ejemplo, que la búsqueda de información en Internet sea analítica y reflexiva, con docentes formados para guiar el proceso, de modo de evitar lo que reflejaba el estudio citado.

Para algunos niños los textos son muy similares a cómo se habla en sus hogares, pero para otros es totalmente distinto. Todos los niños deben aprender el lenguaje de los textos, como requisito para avanzar en el aprendizaje. El lenguaje se aprende hablando, practicando. Tenemos muchos kilómetros de lectura o de escucha pero sólo metros de práctica de oratoria y de redacción.

Se puede enseñar a comprender. Decodificar no es lo mismo. La comprensión se aprende. Hay que catalizar la comprensión lectora a través de la discusión y el debate; el niño debe aprender palabras académicas generales como ‘interpretar’, ‘comprender’, ‘comparar’, ‘criticar’ o ‘deducir’, y aprender lo que significan conectores como ‘por ejemplo’, ‘sin embargo’, y para eso hay que hacer foco en la interacción de los chicos con los padres para que no hablen exclusivamente sobre temas cotidianos sino sobre ideas que necesiten un lenguaje más preciso. Una nota de El País cita un trabajo de 2012 de Shirley Heath, de la Universidad de Stanford, que de los 89 minutos promedio que los jóvenes se la pasaban conversando con sus padres en 1979, se redujo a 9 minutos en 2009. Un problema, varias aristas y un imperioso desafío.

Hoy rige el paradigma de la tercerización, de la globalización y de la sustitución del trabajador tradicional por la tecnología, que suplantan a la fuerza bruta por la inteligencia.

En la nueva división del trabajo, el trabajador es un especialista que sabe más que el jefe que lo dirige constituyendo así una alianza entre el saber y la organización, entre el mundo de las ideas y el de las palabras y el de los hechos y la gestión. Según un estudio en E.E.U.U. para el 2020 el principal empleador de la economía será uno mismo. Esto señala la importancia inmediata del desarrollo de saber cómo aprender, de la inteligencia y de la creatividad.




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